Vuelta a empezar.

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Comenzamos una nueva campaña, como estamos viendo cada vez son más las explotaciones que se encuentran blanqueadas para iniciar una nueva campaña de pimiento, en este caso. Campaña que se adelanta un poco más respecto a otros años, como, por ejemplo, las zonas de Adra y El Ejido, que no quiere decir que no se trasplantaran explotaciones en estas fechas, pero lo que llama la atención es que cada vez hay más volumen para estas fechas, pero aún llama más la atención que una campaña de primavera que se ha retrasado haya aún más. Lo que podemos sacar en claro es que se está intentando alargar el ciclo productivo del pimiento lo máximo posible, y además sacar un cultivo de primavera, acciones que nos están restando tiempo del cuidado de nuestro suelo, el principal motor de cualquier cultivo, ya que han sido muchas explotaciones aquellas en las que no han pasado más de una semana de haber recolectado la primavera y ser trasplantadas de pimiento.

Cuando trasplantamos el pimiento, estamos trabajando con una planta tierna y aclimatada a una serie de condiciones climáticas casi óptimas para su desarrollo, por lo que cuando trasplantamos el cultivo, sufre un estrés después del trasplante, el cual repercute en el desarrollo, y en algunos casos, decoloración en las hojas debido a los cambios que sufre.

Cuando trasplantamos debemos intentar tener unas buenas condiciones para evitar ese estrés, y que nuestro cultivo no se pare. Uno de los cambios que más nota el cultivo, son los cambios de conductividad, ya que en algunos casos podemos llegar a una diferencia de hasta dos puntos.

Además, la temperatura también le afecta porque hay explotaciones que, en el centro del día, aunque estén blanqueadas, cogen mucha temperatura y es ahí donde debemos jugar con la ventilación lateral y cenital, además de con los riegos. El pimiento es una planta delicada en cuanto a la cantidad de agua, ya que son propensos a enfermedades o asfixia radicular, al igual que una escasez de agua en la primera fase de desarrollo también reduciría el desarrollo y perdida radicular, por lo que debemos manejar muy bien el riego de forma que no se nos seque el cepellón ni lo inundemos.

Para evitar esta serie de problemas, nuestro mejor aliado va a ser un sistema radicular fuerte y sano desde el inicio utilizando enraizantes o aminoácidos que favorezcan el desarrollo y reduzcan el estrés, de tal modo que la vuelta a empezar se nos haga más fácil y nos ayude a olvidar la campaña de primavera.

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