Catastrofismo climático y polarización
La Dra María José Sanz, directora del Centro Vasco para el Cambio Climático (BC3), tiene claro que hay varios problemas que abordar para la situación que han creado la polarización y el cambio climático. Por un lado el ruido en las redes sociales. Los ciudadanos son informados ahora de manera distinta y muchos tienden a creer cualquier cosa que se publique. Se pone al mismo nivel de autoridad lo dicho por un científico que apoya sus afirmaciones en datos y estudios y que la ocurrencia desinformada de cualquier persona. Habría que recuperar la credibilidad del experto, lo cual pasa por una pedagogía para la responsabilidad en la utilización de información lo que pasa por no confiar en cualquier fuente. El cambio climático no debería plantearse como un debate ideológico y político. Los expertos alertan que convertir la crisis climática en “norma política” solo genera desconfianza y rechazo. Catastrofismo climático y polarización son la tormenta perfecta contra la ciencia.
Tomaré como ejemplo de polémica el manejo de la denominada huella de carbono.
El concepto del cual procede la expresión huella de carbono es el de “huella ecológica”. Creada por Willian Rees de la Universidad de Columbia Británica en los años noventa del siglo pasado. Se trata de un indicador científico para entender cómo nuestros sistemas de producción y consumo impactan en el planeta. Considera seis categorías: cultivos, pastos, bosques, mar productivo, terrenos construidos y áreas de absorción de CO2 (dióxido de carbono), que permite evaluar sistemas económicos completos.
¿Cómo se llegó a la definición de huella de carbono?. Hay que conocer, previamente un mecanismo emocional que Albert Bandera (ver J.M. Sánchez) llamó “desconexión moral”. El influyente psicólogo canadiense desarrolló esta teoría para explicar como las personas pueden cometer actos perjudiciales sin experimentar culpa o remordimiento. Así cuando una industria causa daño masivo, puede usar varias estrategias para enmascararlo: difuminar su responsabilidad (argumentar que no solo somos nosotros, hay muchos factores), es decir, desplazar la culpa hacia el consumidor, minimizar el daño (el daño no es tan grave) o presentar la actividad dañina como necesaria: y proponer un servicio esencial.
Bandera demostró que este proceso no transforma instantáneamente a una persona en inmoral, ocurre de manera progresiva.
Repasemos algo sobre la huella de carbono. ¿Quién contamina más?. Según las bases de datos de grandes emisores de CO2 en 2017, “solo 100 grandes empresas privadas y estatales son responsables del 71% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero desde 1988. Estas cifras han sido repartidas entres los usuarios. Tu vuelo de fin de semana a Londres una gota en el océano comparado con estas cifras. Un solo buque portacontenedores contamina mas que millones de automóviles. Incluso los científicos del clima empezaron a sentirse culpables. Como publicó la revista Science, investigadores del calentamiento global se disculparon por acudir en avión a conferencias científicas. La controversia en las cumbres anuales de la ONU sobre como desplazar a las delegaciones nacionales genera no pocas controversias. En 2019 la activista sueca Greta Thunberg se desplazó a España en un catamarán a vela para participar en la cumbre de la ONU.
La huella de carbono se ha integrado en nuestra vida cotidiana. Hoy al reservar un billete de avión aparece automáticamente el cálculo: tu vuelo Madrid-Londres generará 603 Kg de CO2. La clase “busines” contamina mas que la “turista”. Algunas compañías te ofrecen compensar la “huella de carbono” con una pequeña donación. Un vuelo desde una capital europea a Nueva York genera 1,5 toneladas de CO2 que puedes compensar donando 14 dólares para plantar un árbol en Kenia. Todo esto te hace sentir culpable, sino que, además, te cobran por el perdón. Imponen una penitencia.
Este reparto de penitencia recuerda la que inauguraron las empresas tabaqueras, cuando empezaron a comercializar los envases de venta con las enfermedades transmitiendo así la culpa de la enfermedad que le causa el tabaco al consumidor.
Julio César Tello Marquina
Profesor emérito
Universidad de Almería