Algunos retos para asentarse en la luna

Julio C. Tello Marquina

Algunos retos para asentarse en la luna

La revista National Geographic publicó en 2025 dos completos artículos sobre los proyectos que se están realizando para colonizar la luna. Se anuncian 84 misiones de aquí a 2030 para ir al satélite de la tierra, que dista unos 380.000 km. Parece que la luna va a ser un lugar muy concurrido. Enviar 1 litro de agua en cohete costará entre 25.000 y mas de un millón de dólares. El transporte no es, precisamente, barato.

La luna por condiciones de proximidad será la primera parada en esa pretendida expansión de nuestra especie por el sistema solar. Algo así como una estación de trasbordo espacial para poner pie en el planeta Marte. Pero nuestro satélite interesa también por otros motivos, como la explotación de recursos minerales y la promoción de turismo espacial. Para 2026 se tiene previsto lanzar una misión tripulada que orbitará la luna pero sin alunizar.

¿Qué retos encontrarán los astronautas para mantenerse con vida?

La débil gravedad de la luna proporciona que su atmósfera solo puede tener un fino velo de moléculas de gas.

La radiación solar que impacta en la luna es unas 200 veces mayor que en la tierra. Las probabilidades de desarrollar cáncer son elevadas.

Las temperaturas en la superficie oscilan entre los + 127 ºC y los -173ºC, un rango incompatible con la vida humana.

Los meteoritos constituyen otro gran peligro. Sin una barrera de protección miles de meteoritos, muchos muy pequeños, impactan cada año en la superficie lunar.

Uno de los retos más desafiantes para vivir en la luna es su microgravedad, seis veces menor que la de la tierra. Esto provoca que la densidad ósea empiece a disminuir casi de inmediato. También el sistema circulatorio se resiente, pues es gracias a la gravedad que la sangre recircula hacia el corazón, pero en ambientes de baja gravedad la sangre tiende a coagularse. Y sin agotar los efectos de la gravedad los músculos empiezan a deteriorarse y obligan a ejercitarlos entre 4 y 6 veces más para mantenerlos como en la tierra.

El polvo lunar, al que se conoce como regolito, está compuesto de distintos basaltos triturados, es extremadamente abrasivo y, además, está cargado electrostáticamente por acción de la radiación sobre la superficie de la luna.

Un dato sorprendente: el polvo lunar que levantaron los “rovers” de las misiones Apolo sigue estando al día de hoy en suspensión y puede permanecer en ese estado 200 años. El regolito es fino como harina pero abrasivo como el papel de lija, respirarlo es peligroso como informaron en su día los astronautas.

Un panel de nueve expertos en medicina aeroespacial, bioética y salud reproductiva, ha subrayado que carecemos de estándares industriales para gestionar los posibles riesgos de la “paternidad espacial”. Se han identificado tres “jinetes del apocalipsis” para la fertilidad humana fuera de la tierra. En primer lugar la radiación cósmica, capaz de destruir el ADN. Seguida de la falta de gravedad y la disrupción circadiana que provocan un auténtico caos hormonal,

Muchos inconvenientes han sido descritos. He seleccionado algunos, que entrañan mucha investigación, para cumplir el deseo de establecerse en la superficie lunar.

Piense el lector en el desarrollo de la agricultura para obtener alimentos y sus dificultades.

 

 

Julio César Tello Marquina

Profesor Emérito

Universidad de Almería

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