La primera noticia procede de la General Science and Diplomacy Anticipator (GESDA) de Ginebra
(Suiza) y se debe a una entrevista de Marga Gual Soler, bióloga molecular y experta en diplomacia
científica que trabaja en el GESDA, declaraba: “hay un desplazamiento histórico del poder político al
tecnológico”. La innovación va más rápida que la política y reclama anticipación para gobernarla antes de
que las tecnologías definan solas el futuro.
En 2010, la Royal Society británica y la AAAS (Asociación Estadounidense para el Avance de la
Ciencia) propusieron darle un marco formal, definir sus pilares y explicar como la ciencia puede informar
a la diplomacia y viceversa. La pandemia originada por la Covid 19 que sin evidencia científica se
gobernó a ciegas, se toma como ejemplo. También reveló fallos enormes en la relación entre ciencia y
tecnología, lo cual contribuyó a la percepción de que podía producirse una ciencia a medida adaptada al
resultado político deseado. La solución pasa por crear mecanismos estables y permanentes de
asesoramiento científico, capaces de operar en tiempos de crisis y en tiempos de normalidad.
En España se ha creado la Oficina Nacional de Asesoramiento Científico (ONAC) y una oficina de
ciencia en el Congreso de los diputados.
En Madrid se celebró en noviembre de 2025 el Muy Science Fest, el gran evento de la divulgación. La
celebración estuvo impulsada por la revista Muy Interesante, que reivindicó la divulgación como
herramienta de cohesión social y como una forma de cultura tan necesaria como accesible. El festival
nació como un propósito claro, devolver la ciencia al lugar que le corresponde en una sociedad saturada
de información pero necesitada de criterio. El evento se fundamentaba en acercar el conocimiento al gran
público de la mano de grandes divulgadores.
Este sentido, desde hace años, es el que contiene el evento anual organizado por las universidades,
denominado “La noche de los investigadores”, donde el público llano participa al celebrarse en las calles.
La tercera información la ha proporcionado la directora de la Unión de Científicos Preocupados (Union
of Concerned Scientis, UCS) de Estados Unidos de Norteamérica, en una entrevista publicada en enero
del presente 2026. Contaba la directora Jennifer Jones, (presidenta de UCS) como el día de su reelección
el gobernador del estado de Florida, el republicano Ron DeSantis, le comentó lo que podía y no podía
enseñar en sus clases de estudios ambientales en la universidad del estado. DeSantis comenzó dos años
atrás a atacar la ciencia y la educación superior.
La UCS se fundó en Estados Unidos en 1969 por científicos y estudiantes del Instituto Tecnología de
Massachusetts (MIT). El grupo está formado por 250 científicos y analistas y, cuenta con 500.000
seguidores. Jennifer Jones, directora de la UCS, trabaja para asegurar que las políticas públicas se basen
en evidencias científicas y datos verificados no en opiniones o creencias. La UCS fue fundada para
protestar por la grave contaminación artificial originada por la guerra de Vietnam.
El presidente actual de Estados Unidos y su administración está despidiendo a miles de científicos y se
está provocando un crecimiento de la pseudociencia. El presidente Trump atacó (sic) a la ciencia 200
veces en su primer mandato. En el actual mandato ha atacado (sic) 400 veces a la producción científica.
Recuperarnos nos llevará años o décadas, asegura Jones.
Julio C. Tello Marquina
Profesor emérito
Universidad de Almería