Un aspecto poco conocido sobre el polvo atmosférico

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El polvo atmosférico que se ha presentado en días pasados ha sido estudiado por diversos trabajos de
investigación. Procedente del desierto del Sahara y de la región del Sahel en África, estos polvos alcanzan
a zonas tan alejadas como las islas del Mar Caribe, Rusia, Alemania y Gran Bretaña.
La importancia de estos depósitos se han calculado en millones de toneladas por año. Durante los años
2007 hasta 2009, tuve ocasión de estudiar la microbiota formada por hongos filamentosos, tomando
muestras del polvo suspendido en la atmósfera y, también, analizando el agua de lluvia. Mi interés residía
en conocer si podían ser transportados algunos patógenos de plantas. El trabajo estuvo centrado en el
género Fusarium, aunque también fue analizada la microbiota fúngica cultivable en medios
microbiológicos. Los muestreos se realizaron en los términos de Almería y Motril (Granada). Del polvo
atmosférico se aislaron entre géneros y especies un total de 16. Destacaré algunos que son conocidos por
técnicos y agricultores: Beauveria basiana, que se utiliza en el control biológico para disminuir la
incidencia de insectos. Botrytis cinerea causante de la podredumbre gris en cultivos hortícolas bien
conocidos por técnicos y agricultores. Alternaria y Aspergillus reputados por causar alergias y
enfermedades del pulmón. Llegaron a alcanzar densidades de 11460 propágulos por gramo de polvo.
El trabajo se hizo necesario para el género Fusarium porque algunas especies son dañinas para los
cultivos. Se aislaron un total de 5 especies (F. oxysporum, F. solani, F. equiseti, F. proliferatum y F.
dimerum). Su poder patógeno en condiciones controladas, se evaluó sobre plántulas de tomate y melón.
Todas las especies se mostraron patógenas en ambas especies.
Las especies de Fusarium se conocen también por su toxicidad en animales y humanos.
F. dimerum se ha asociado con enfermedades humanas graves: queratomicosis y otras infecciones
oculares, endocarditis.
F. equiseti: alérgeno en humanos y se asocia con toxicidad en diversos animales (pollos, cerdo, conejos,
etc)
F. proliferatum: es productor de fumonisinas, toxinas peligrosas para el ganado.
F. solani: alérgeno, se ha aislado de ojos y piel. Se asocia con queratitis, endocarditis y enfermedades en
el pulmón.
No deberían extrañar, por lo tanto, las recomendaciones médicas difundidas en días pasados.

Julio C. Tello Marquina
Profesor Emérito
Universidad de Almería

Foto 1: Aspectos del cielo el día 15 de marzo a las 18:50 de la tarde. ©Ángel Moreno Díaz

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