“Batatilla” o nemátodos, microorganismos invisibles.

nematodos

En agricultura más o menos tenemos encasillados todos los organismos que dañan nuestros cultivos, ya sean insectos, ácaros, bacterias, hongos, etc. Pero existen microrganismos muy dañinos en muchos casos, los cuales se encasillan en un grupo aparte, que serían los nemátodos.

Los nemátodos o “batatilla” más conocidos en el campo, son gusanos imperceptibles al ojo humano, ya que miden entre 0,2-0,5mm, de forma redondeada y que se alimentan de las raíces de la planta, tienen varias fases; una de huevo, cuatro estadios juveniles y adulto.

No en todos los casos los nemátodos son perjudiciales, ya que existe un gran abanico de nematodos, que ha sido demostrado que benefician nuestro cultivo de forma eficiente.

En la agricultura almeriense el nemátodo que más problemas nos causa en la mayoría de los casos sería del género meloidogyne spp que provocan en nuestro cultivo unos engrosamientos o agallas en las raíces, que cuando el ataque es muy grande, repercute en paradas vegetativas, pero antes de esta parada comenzamos a observar amarillamientos en las cabezas de las plantas, que en algunos casos pueden ser confundidos con carencias de algún elemento, esto es debido a esos engrosamiento o a la alta población de nematodos que impiden la absorción por parte de las raíces.

En cuanto a su control, no son fáciles de eliminar, ya que necesitan presencia de agua para su movilidad o su desarrollo y no tienen limite de profundidad, por lo que pueden descender a profundidades de hasta cuatro metros, zona en el que cualquier tratamiento que se haga contra ellos es casi imposible que  llegue.

Hay que intentar mantener siempre humedad en zonas superficiales para evitar esa bajada de profundidad para cuando se realice cualquier tratamiento podamos eliminar el mayor número posible.

Hay un producto que se lanzo al mercado en torno cuatro años atrás, esta materia activa sería fluopyram que usado según las recomendaciones es un buen freno a este problema.

Es muy usual encontrar los ataques de nemátodos por diferentes zonas de la parcela, y no en toda su extensión, por lo que sería muy recomendable delimitar esas zonas para no transmitirlos por toda la parcela. Por ejemplo, en labores de labranza, desinfectar los aperos o a la hora de arrancar el cultivo, intentar que esas plantas afectadas recorran la mínima distancia para ser puesta en el exterior.

Recordar que este tipo de nemátodos son muy propensos en los cultivos de vid, por lo que, explotaciones que anteriormente habían tenido este cultivo, posiblemente también tengan población de nemátodos, suele coincidir con sueles compactos y arcillosos.

En cuanto a las solarizaciones, realizándolas con su tiempo y el tipo de plástico adecuado, también modera los ataques.

Ya que no los vemos, utilizar plantas con resistencias, puede ser una buena alternativa, pero no en todos los casos estas tolerancias son altas. Si decir que hay cultivos más propensos que otros y sabiendo que tenemos este problema, habría que pensar en alguna alternativa.

En situaciones de estrés en el cultivo, los daños se acentúan y la forma en la que se expresan estos daños, son más rápidos.

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