Breves reflexiones sobre los virus

virus

Los cultivos bajo invernadero de Almería han permitido a la sociedad almeriense conocer las consecuencias de las virosis en las plantas. La evaluación durante 35 años de las virosis ha puesto de manifiesto la expresión de un virus nuevo por año. Sólamente en tomate, desde 1997 hasta 2013, se han inventariado 2,5 virosis por año. El manejo de estas enfermedades para poder convivir con ellas, han obligado a modificar las técnicas culturales. Las mallas, los injertos, el manejo de insectos auxiliares, son ejemplos bien conocidos por generalizados. Y no se agota la lista. Los virus vegetales, pese a su aparente sencillez constitutiva, han venido para quedarse y generar nuevas entidades dada su capacidad para hibridarse o modificar su ácido nucleico. Son, sin duda, una de las mayores preocupaciones de los agricultores y generan el mayor costo dentro de la protección de los cultivos. Afortunadamente, hoy por hoy, no se conocen virus de los vegetales que enfermen a los seres vivos.

La actual pandemia producida por un virus de todos conocido (SARS-CoV-2) me ha permitido ilustrarme sorbe aspectos que me eran desconocidos y que me parece oportuno compartir con quienes lean esta reflexión.

Los océanos son un hervidero de virus. Entre ellos se encuentran las bacteriófagos (parásitos de las bacterias). En el acuario del Pacífico en California (EEUU) se calcula que hay 5.320 billones de virus en un volumen de agua de 1.389.875 L. Si estas cifras son asombrosas, no lo es menos que los seres humanos seamos portadores de 320.000 especies de virus. Muchos de estos virus producen beneficios adaptativos sin ocasionar daños a la vida en la tierra. Los retrovirus son virus con un genoma de ácido ribonucleico (ARN) que opera en sentido contrario (retro:contrario) de lo habitual. Su importancia en la vida de los mamíferos reside en el hecho de ser capaces de infectar células reproductoras (óvulos o espermatozoides) insertando su ácido nucleico en el genoma del hospedador. El 8% del genoma humano esta formado por el ácido desoxirribonucleico (DNA) vírico. El gen de la sicintina 2 es uno de los insertados con mayor repercusión. Esta sustancia participa en la formación de la placenta que, evolutivamente, permitió el desarrollo de las crías dentro del cuerpo del portador.

Esta agilidad evolutiva tiene sus connotaciones adversas. De vez en cuando los virus cambian de hospedador, saltando de un organismo a otro, y se anotan “éxitos” como patógenos en su nuevo “hogar”.

 

 

 

Julio C. Tello Marquina

Universidad de Almería

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